Un millón de hombres

Muñecas cocainómanas viajando en
taxis blancos por la ciudad.
Aquí no se puede llorar… aquí no se
puede sangrar…
Hay corazones rotos… entre luces de
colores se cree especial.
No te volveré a llamar jamás,
¡no te volveré a llamar jamás!
Y la vida gira y gira, ya no caben más
mentiras.
Y la vida, gira y gira…
El salió de allí sangrando como un
cerdo,
yo le vi.
Le faltaba algún diente… sonreía
indiferente…
Sí, salió de allí sintiéndose culpable por
mentir.
Por no decir lo que sentía… mientras
ella le gritaba.
Y la vida gira y gira, ya no caben mas
mentiras.
Y la vida, gira y gira…
¡Sí, fuiste tu quien me dejo sola!
¡y un millón de hombres hicieron
cola…!
¡Sí, fuiste tu quien me dejo sola!,
¡Y no te daré explicaciones ahora!
¡Sí, fuiste tu…!